miércoles, 6 de abril de 2011

"Africa y La Danza del Buitre"

Un cuento precioso que deben conocer todos los que aman la naturaleza y por ende a Africa y su gente. Les recomiendo entrar en la página web de la Asociación Dubabu y cooperéis con esta gente digna y grande que mira por todos los que necesitan a gritos un mundo mejor. Seremos mejores personas con cada cuento africano que allí aparece tan lindamente contado.

LA DANZA DEL BUITRE.


Hace un par de años conté esta historia en una imponente fiesta afro.
Alrededor del fuego había incontables personas, la noche cerrada  apenas me permitía distinguir sus siluetas.
Sólo podía ver a los más próximos, La brisa y el fuego alargaban caprichosamente esos rostros.
Las llamas danzaban. Danzaban como los buitres. Y yo “recordé imborrables momentos y viví”
esta historia que hoy quiero compartir con ustedes.

Amanecía…
La pequeña aldea despertaba poco a poco.
Había sido una hermosa noche africana.
Noche de danzas y tambores.

Amanecía… y otra vez el sol triunfaba sobre la luna.
El sol comenzaba a pintar casas, árboles;
a las vacas de blanco, negro, rojo…

Amanecía…
Los pastores peule guiaban a sus rebaños tocando las flautas.
Los mágicos peule!
Pueden con la melodía de sus flautas
hacer caminar a una vaca hacia atrás,
o devorar fuego y meter su cuerpo dentro de una gran media calabaza.
(Yo lo he visto).

Amanecía…
Las jóvenes de la aldea jugaban correteando
con sus cántaros hacia la laguna.
Las jóvenes africanas y sus risas…

Amanecía…
Los niños recitaban las aleyas del generoso Córán
en el patio de la Mezquita.

Amanecía…
Y la silueta de Namán se destacaba entre todas las cosas,
Girando su cuerpo y cavando, una y otra vez,
girando y cavando, una y otra vez.
Girando y… con ese compás único que tiene el hombre africano,
Trum, taca, Trum. Taca, Trum.
A cada golpe de su daba
los pájaros volaban hacia las apacibles riberas del Djóliba.
El río sagrado, el río de todos los ríos.

De pronto un niño a la carrera:
- ¡Namán, Namán!
¡Los ancianos te esperan bajo el árbol de la palabra!
Sorprendido ante un aviso tan tempranero
Namán dejó su daba
y se encaminó hacia la aldea,
hacia la plaza del pueblo,
hacia el árbol de la palabra.

Llegó Namán y bajo el árbol de la palabra
estaban sentados los ancianos del pueblo.
Junto a los ancianos un hombre blanco fumando en pipa,
Era un emisario. Uno de esos emisarios que llegan a las aldeas
A reclutar hombres negros para pelear en una guerra de blancos.

Los ancianos hablaron:
- Namán, eres nuestro elegido,
el mejor de nuestros hombres,
el orgullo de nuestra aldea.
Ve y prueba el valor de los mandingas.
La esposa de Namán,
Que tempranamente estaba moliendo granos
en el mortero, tum… tupac, tum… Tupac…
dejó de moler ante la noticia y corrió hacia su choza.
A llorar la partida de su hombre.

Al día siguiente, muy temprano,
Sonaron los tambores para despedir a Namán,
Sonaba el ritmo del guerrero,
¡Cómo sonaban!
Tututatatatá… tututatatatá…

Namán partió en una barca
hacia el puerto principal.
Se alejaba de su gente, de su esposa.
Esa noche las mujeres de la aldea,
Consolaron a la mujer de Namán,
Hablando con ella en su choza.
Hablaron toda la noche.
Y el tiempo pasó…
Así, como Dios Quiere,
Un guiño de Dios y el tiempo pasa a su antojo…

Los hechiceros consultaban a las piedras,
En las entrañas de los animales,
Algo veían, pero callaban.

Después de unos meses
llegaron noticias de Namán.
Un traductor leyó la carta.
Namán estaba bien.
En África del Norte,
pedía noticias de su pueblo,
de la cosecha, de las fiestas, de las danzas,
de las conversaciones de los viejos
 bajo el árbol de la palabra…

Esa noche hubo una fiesta en la aldea en honor a Namán.

Y Dios, así, con un simple pestañeo,
 quiso que pasaran varios meses,

Ante la ansiedad, porque nada sabían de Namán,
Llegó otra carta.
Namán estaba en Corcega, Italia y por último en Alemania
Y se felicitaba porque lo habían condecorado.

“Nuestro Namán” – decían los viejos.

Otra carta…
Una simple carta informando que Namán
había caído prisionero de los alemanes.
Esta noticia pesó mucho sobre la aldea.
Los ancianos decidieron que Namán
quedaba autorizado para danzar el Douga,
la danza sagrada del buitre que nadie baila
sin haber realizado una acción importante.
Esa danza de los emperadores malinkés,
cada uno de cuyos pasos es una etapa de la historia de Malí.
Fue un consuelo para la mujer de Namán
de ver cómo elevaban a su marido
a la dignidad de los héroes del país.


Pero, un mes más tarde, había llegado una trágica carta.
Era de un soldado amigo de Namán.
Era el amanecer. Estábamos en Tiaroye-sur-Mer.
En una gran contiendo contra nuestros jefes blancos de Dakar,
una bala traicionó a Namán.
Descansa en tierra senegalesa”.

Amanecía…
Las palmeras se inclinaban tristes hacia el océano.

Amanecía…
Llegaban los buitres a la aldea,
(Yo los he visto, disputar un trozo de carne
a un hombre defendiendo su comida a machetazos).
Con sus graznidos anunciaban la tragedia.

Allí, donde Namán había caído,
Un enorme buitre planeaba sobre su cuerpo.
como preguntando:
Namán!
¿No bailaste esa danza que lleva mi nombre?
Otros la bailarán Namán…
Descansa Namán…
otros la bailarán.

(Este texto lo he adaptado para narrar
del original de Keita Fodeba).

MARZO DEL 2011

Fotografía africana

La Asociación Dubabu, dedicada a la cooperación en el África subsahariana, presentó en esta exposición un recorrido estético por tres países africanos, Malí, Níger y Burkina Faso, a través de las fotografías Manuel Vilches Benítez. Se trata de un proyecto llevado a cabo con la colaboración de la Oficina de Cooperación al Desarrollo de la Universidad de Sevilla.
La muestra además predica con la acción, ya que pone a disposición de los visitantes la posibilidad de adquirir reproducciones de las fotografías expuestas en diferentes formatos y tamaños. El dinero obtenido será destinado a la construcción de una escuela secundaria en la aldea de Bantongodo.

lunes, 28 de marzo de 2011

Murcia, una ciudad vista desde las alturas.





La danza y la amistad unidas para siempre.




Grupo 1 de Elemental. Conservatorio Profesional de Danza de Sevilla.

La Danza forma parte de la vida, los pájaros danzan en el cortejo a sus parejas, la gracia de los movimientos, el arte de hacer con el cuerpo y moverse al compás de la música en grupo es muy complicado si no hay armonía. La danza es una gran disciplina para el cuerpo y la mente pero sobre todo hermana a toda persona que presencia la danza, aún a los mas insensibles.

Marcos : el Inseparable amigo.





Marcos es guapísimo por dentro y por fuera, sus colores preciosos lo adornan para tener una imagen espectacular y su corazoncito es de oro molido.

 Cariñoso inseparable, confiado amigo de los niños y  para sorpresa de los curiosos se deja querer pero no todo el que precie acariciarlo consigue el premio de su confianza al dejarse hacer arrumacos.

Sube y bajas las escaleras de la casa por la baranda como lo haría un niño travieso, anda por toda la casa y se sube al hombro de su dueño para acompañarle en la cena. Mi amiga Ana y su niña son las privilegiadas de contar con su compañía cada día, el padre de familia está fascinado con su amigo Marcos y  los amigos que los visitamos no podemos prescindir del encanto de esta pequeña criatura increíble.

miércoles, 16 de marzo de 2011

Aquellos recuerdos inolvidables.

Fue un tiempo bueno, cálido y lleno de sorpresas en el que nuestro pequeño ratoncito Guasi aparecía y desaparecía sin dejar rastro y dejaba en su lugar regalos para el cole para nosotros, los niños de la casa. Jugábamos a la escuelita, a las muñecas, nos escondíamos agachados por los pasillos laterales al jugar al escondido. Veíamos películas junto a los niños amigos de toda la cuadra que papi nos ponía en nuestro proyector y enfocaba en la pared contínua de la escuelita, quedando una imagen super grande como un cine.

En esta casa vivimos tiempos muy felices los tres hermanos mayores junto a mis padres. Allí tuve a mi primera mascota, una perrita zata llamada Mota que quise muchísimo hasta que nos dejó a sus casi 15 años de vida. La sucedieron otros más Osito, Yeti, Viki y gatos nunca nos faltaron. Recuerdo a Misi el más cariñoso de todos los que tuve, un gato rubio precioso que un buen día se apareció con la novia y un montón de gatitos a los que mimé. Siempre nos gustaron mucho los animales especialmente los mimosos gatos.

Nunca se escapan de mi mente los lindos enanos de nuestra habitación, estaba especialmente decorada por mi padre. Él siempre ha sido un excelente dibujante y nos dibujó a tamaño natural a las criaturas clásicas de los cuentos en todas las paredes y les dio color magistralmente. Estaba Pinocho, La Bella durmiente, Blancanieves y los siete enanitos cada uno con su gracia peculiar, Caperucita y a Bambi, era la habitación que cualquier niña desearía para sí misma.

Recuerdo cuánto disfrutábamos subiendo al techo a través de la escalera construída por mi abuelo Antonio. La escalera tenía mucho mérito porque la hizo con sus propias manos sin ayuda de nadie y era inmensa de grande y pesada . Arriba del techo amplio y a escalas retozábamos de lo lindo , recuerdo haber soñado muchas veces que volaba hasta alcanzar las nubes desde allí arriba con un desenfreno que ni las águilas podían alcanzarme. Sin contar cuan placentero siempre fue tomar el sol con tranquilidad en vikini con la garantía de no ser estorbada.

Cuando repaso en mi mente la casa recuerdo a mami limpiando los adornos de la repisa. Era la repisa de yeso mas linda que he visto, estaba en la sala y separaba a la saleta y comedor del resto de la casa. Mucha gente que venía a casa tenía que ver con ella además de los curiosos que pasaban a diario frente a casa para llevar a los niños al colegio cercano. Imitaba al mar saliendo desde el suelo con unas cenefas en forma de olas que subían hasta la rodilla. De dentro partían unas columnas redondas que llegaban al techo atravesadas por unas grandes ramas con hojas gigantes que surgían de ese mar. Mami la tenía a su vez adornada deliciosamente con figuras de cristal y porcelana que papi traía de regreso de cada uno de sus viajes a esos mundos lejanos que hacía en su barco.

De jóvenes hacíamos fiestas de pepillos como se les decía en aquel entonces a las fiestas de los jóvenes con nuestros amigos del bachillerato. Bailábamos toda la noche en el inmenso portal con su suelo de mármol rosa que nunca más he visto y tanto me gustaría encontrar.
Mi padre y yo organizábamos las fiestas juntos, él colocaba focos con luces de colores opacas en las esquinas junto a cada columna del portal como en las discotecas y yo previamente hacía las invitaciones a los amigos y planificaba qué ofertar a los invitados. Mami hacía de camarera repartiendo a los muchachos los pequeños bocaditos y croquetas que había hecho ella misma en la mañana. Cuantas escenas recuerdo bailando con alguno que otro muchacho al compás de la música de Roberto Carlos abrazaditos o tomados de las manos. Cada letra para mi significaba algún amor silencioso que nunca fue y que sólo con mami o mi abuela nana compartía. Las amigas tarareabámos la mayoría de las canciones en alta voz a la par que sonaba la grabadora con las bocinas a todo dar. Pedíamos según cada momento lo pidiera cambio de música para poner música rock y bailar sueltos con el baile de última hora y así tener tiempo para poder observar a los mejores bailadores presentes. La hora más importante era cuando poníamos casino nuestro baile típico latino la llamada Salsa. Hacíamos ruedas de casino las parejas que ya nos conocíamos y entraban los invitados que les apetecía bailar. Las fiestas duraban hasta las dos de la mañana casi siempre porque nos quedábamos haciendo el juego de la escoba que era muy divertido combinando toda clase de músicas y poniendo castigos graciosos o picantes según fuera más o menos conocido el castigado. Aquellos tiempos de juventud fueron inolvidables en nuestra casa.

Recuerdo a mi madre cortando el césped y haciendo ramos con las rosas rojas del jardín que eran espléndidas de grandes. Nunca olvidaré un pequeño arbolito de Galán de Noche que creció hasta cubrir toda la columna hasta el techo. Sus flores tenían un perfume que inundaba tres manzanas a la redonda. La fragancia se quedó impregnada en mis cienes, hasta hoy y creo nunca olvidaré, era la favorita de mi madre. Ella tenía muy buena mano para las plantas, arreglaba con frecuencia unas especialmente, las que había colocado por todo el borde del jardín, yo las llamaba brujitas eran de pétalos naranjas y el estambre amarillo sobresalía como en las flores de Mar Pacífico. Sin contar el tiempo que le dedicaba a la enredadera que hacía con el Jazmín de cinco hojas en el frente de la casa aparentando un toldo verde con pequeñas bolitas blancas cuando aún estaban por abrirse los pequeños botoncitos de la flor.

Allí vivimos tiempos maravillosos desde que éramos niños y nos hicimos mayores compartiendo momentos divinos. Muchas veces hablamos mis hermanas y yo con mi madre, sentadas en el columpio que hizo el abuelo, sobre lo que sería nuestra vida de mayores. Hasta soñé con niños correteando por los jardines; escondiéndose en el placer que teníamos detrás del patio y llegaba hasta la otra manzana que por cierto era de mis preferidos para esconderme y nunca ser encontrada.

Recuerdo cuando le decía a mami reflexionando en voz alta "qué bueno sería que nuestros hijos nacieran en nuestra querida casa y crecieran haciendo cosas parecidas a las que hicimos.
Muchas veces contemplo cada imagen en mi mente y las añoro y sobrevivo cada vez en mis recuerdos y siempre termino diciéndome lo mismo _ Qué años aquellos inolvidables que nunca más se repetirán, sobre todo porque no estarás más, querida mamá.

A mi querida madre,a mi padre, por darnos estos años.

lunes, 14 de marzo de 2011

Japón víctima de la Naturaleza




El terremoto de 8,9 grados Richter que  ha sacudido el noreste de Japón ha causado un tsunami que ha alcanzado zonas de la ciudad de Sendai,  El epicentro se encuentra a 130 kilómetros mar adentro de Sendai, en la isla de Honshu. Se trata del terremoto más grave registrado en Japón en los últimos 20 años.

En la capital, Tokio, varios edificios han temblado violentamente. Se ha declarado un incendio en una refinería próxima a Tokio y numerosos tanques de almacenamiento están amenazados por las llamas. Varias centrales nucleares han interrumpido sus actividades inmediatamente, al igual que las refinerías.

Es tiempo de decidir qué decisiones tomar en relación con la sanidad de nuestro planeta tierra. la naturaleza acecha constantemente al hombre pero pese a los terribles daños que causan los tsunamis, terremotos, etc nunca serían comparables con el daño que el hombre le causa cada segundo. 

Qué pasaría entonces si la naturaleza se tomara muy en serio la máxima de "Ojo por ojo y diente por diente" entonces SI que el mundo alcanzaría su fin en un santiamén.

Esperemos que la Naturaleza sea más compasiva de lo que somos nosotros los seres humanos con ella, a pesar de todo lo que nos proporciona.